Publicado en libros

El día que el océano te mire a los ojos

Ya les había hablado sobre la primer novela de DULCINEA (Paola Calasanz) “El día que sueñes con flores salvajes” y no podía quedarme solo en la primera parte de tres, así que me di a la tarea de buscar las otras dos novelas de las que les estaré haciendo reseñas.

Hoy es el turno de la segunda novela EL DÍA QUE EL OCÉANO TE MIRE A LOS OJOS en la que Paola Calasanz nos hace nuevamente una invitación a valorar la vida animal a disfrutar de una vida conectada con la tierra y la naturaleza que en lo personal me hace click y me motiva.

Publicado en noviembre del 2017 por Roca Editorial. Este libro nos muestra la historia de Aurora, una pintora que tiene un estudio maravilloso frente a la playa al que puede llegar fácilmente en bicicleta desde su casa en un pequeño pueblo al sur de California. Amante de las lámparas de sal, las piedras naturales, las esencias y los gatos, Aurora, nos enseña a conectar y agradecer por la vida y los simples momentos de la rutina que hacen maravillosa la vida. Pero un mal día, entre tanta armonía aparente, se entera que le quedan pocos meses de vida por una enfermedad congénita de la que falleció su Mamá, por si fuera poco ese mismo día descubre la infidelidad de su novio.

Entonces decide dar un giro radical a su estilo de vida, siguiendo el consejo que su mamá le daba en vida “Solo vive, ríe, salta, comete locuras, no dejes que te ahogue. Tu eres una aurora boreal. Capaz de atravesar el mismo cielo.” Se arma de valor y decide vivir al máximo sus últimos meses de vida y darse una oportunidad con su lista de “LOS CINCO CHICOS CON LOS QUE NUNCA OCURRIÓ”, pero es en ese proceso de cumplir con su lista coincide con Narel (quien es amigo de Jake y Flor de la primer novela de Dulcinea) el nuevo guardafauna marino con quien emprende un viaje en el que no solo conocerá la belleza de las ballenas del Pacífico, sino también la magia del amor y la importancia de vivir cada momento como si fuera el último.

Este libro, literalmente, lo leí en un solo fin de semana. Una lectura sencilla, amena y dinámica con la música y las imágenes que nos proporciona Dulcinea en sus redes sociales y que hacen la lectura mas atractiva y digerible. Buena lectura, muy recomendada para un fin de semana relajado.

La vida es un regalo diario. Valóralo. Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. -Dulcinea (Paola Calazans) “El día que el océano te mire a los ojos”.

Gris

Publicado en Cocina, Estilo de vida, hogar

El culto a la cocina

“Recuperemos el culto a la cocina, para que dentro de ese espacio de libertad y democracia, podamos recordar cuál es el significado de nuestra existencia” – Laura Esquivel, Como agua para chocolate.
No creo que sea casualidad que me guste tanto la cocina y sobre todo las experiencias que se viven en torno a ella. La familia de la que vengo ha sembrado en mí esa semilla pues los mejores momentos (desde mi punto de vista) siempre estuvieron relacionados con la cocina y el hecho de comer todos juntos en familia.
Cuando pienso en las reuniones de domingo, siempre tengo que pensar en la comida, pero ya se imaginarán que para el montón de gente que había en mi familia (tanto por el lado paterno, como por el lado materno), aquellas comidas sencillas se convertían irremediablemente en fiestas. No se diga de las celebraciones de navidad, cumpleaños, bodas, bautizos, quinceañeras, aniversarios del negocio familiar, etcétera. Estos eran ¡Comidones monumentales!.
Pero lo que mas recuerdo es que a pesar de ser tanta la gente a la que había que alimentar; los procesos y los tiempos se respetaban, ya fuera para preparar tamales, barbacoas de hoyo, piernas navideñas, o lo que fuera, todas teníamos una función desde la abuela hasta la nieta menor; (porque cabe señalar que vengo de una familia de esas en las que las mujeres eran las encargadas de los alimentos y los hombres de todo lo demás que hiciera falta fuera de la cocina) y eso me parecía simplemente hermoso, estar todas reunidas entre risas, cantos, gritos, recuerdos, tareas y demás; era para mí, magia pura. Por algo les digo que mi amor actual a la cocina no es casualidad, sino resultado del amor de una familia unida que trabajan juntos para hacerle bien a quienes le rodean, para alimentar a los suyos y celebrar lo que haya que celebrar en la vida.
Pero de pronto las cosas cambiaron en el mundo, mí mundo. Comenzamos a ser menos gente en la familia porque unos se iban y otros simplemente no llegaban. Comenzamos a correr, a vivir de prisa, a darle valor a otras cosas, a trabajar, a pasar menos horas en casa y más horas fuera de ella, a comer lo que encontráramos, a cocinar menos y mas rápido, a vivir con una menor calidad de nutrición, enfermedades o achaques. ¡Qué esperanza! que a mi mamá o a mi papá les doliera algo durante el tiempo que estuvieron bajo el resguardo de su cocina familiar, de los alimentos que de verdad aportaban a su salud y a su vida.
Nosotros nos despegamos de todo eso porque quisimos (siempre ha sido una decisión personal) los recetarios ahí están, los procesos ahí siguen y los días siguen siendo de veinticuatro horas como antes, es cuestión de querer retomar aquello que consideremos bueno para nosotros. Y es justo aquí donde cito de nuevo (como una invitación) la frase inicial de Laura Esquivel: “Recuperemos el culto a la cocina para recuperar el significado de nuestra existencia”.
En este sentido me parece hermoso poder recuperar ese culto a la cocina y a las emociones que nos provoca, pero sobre todo valorar el poder que tenemos en esta fascinante alquimia culinaria para nutrir a los que amamos, no solo física sino espiritualmente dependiendo del sentimiento que le imprimimos mientras preparamos nuestros platillos tradicionales.
Y es con esto en mente, con el empuje de querer redescubrir mis raíces, de valorar de donde vengo, además de contar con el tiempo que la pandemia actual me está dando, que comencé a retomar la cocina lenta, a preparar panes que toman todo un día o más entre leudados, a hornear, marinar y conservar los ingredientes como lo hacían antes, a preparar todo desde el inicio. Así cociné, el pozole del que les platicaba en publicaciones anteriores. Descubriendo el esfuerzo que conlleva, la magia que se desarrolla entre el maíz y la cal a la hora de hervirlos para preparar el nixtamal, los sentimientos que afloraron en mí tras las interminables lavadas del maíz para quitarles “la cascarita” a cada uno de los granos, las llamadas con mis papás para recibir sus consejos, su compañía y apoyo moral.
Mediante la preparación me sentí mas conectada con mis abuelas, con mi familia, con mi cultura y raíces, fue un sube y baja de emociones por querer retomar los “atajos” que tenemos hoy en día, pero también fue un descubrimiento al sabor, ese sabor que te dice que el platillo tomó su tiempo, y que valió totalmente la pena haberlo hecho.
Ojalá recuperemos más cosas de antaño, como esas recetas que tenemos en los cuadernos de las abuelas, que se imprimieron con lágrimas de felicidad o de añoranza por sus propios recuerdos de infancia y que fueron trasmitidas de generación en generación para que no se olvidaran, sino para que fueran recordadas y disfrutadas remarcando el porqué de nuestro ser y nuestra existencia en cualquier tiempo o época que vivamos.
Deseo de todo corazón que sus platos sean reflejo de grandes emociones y que éstas a su vez sean el reflejo de una vida feliz, orgullosa y realizada.
Nos leemos en la próxima.
Gris
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Series, podcasts y canales favoritos

Lo prometido es deuda. En el blog de Y así se pasan mis días les dije que les compartiría mi top5 de series, podcast y canales de youtube. Y aquí tienen mis listas:
SERIES DE NETFLIX:
1. Por supuesto que mi lado romántico no puede aplazarse, así que comienzo con mi serie coreana favorita “bajo la lluvia” Una mujer soltera se reencuentra con el hermano menor de su mejor amiga tras pasar tres años trabajando en el exterior. Es un drama del 2018 pero por suerte todavía esta disponible en netflix para verla, si es que aún no la has visto.
2. La segunda recomendación va para “peaky blinders” Gran Bretaña vive la posguerra. Los soldados regresan, se acuñan nuevas revoluciones y nacen bandas criminales en una nación agitada. En Birmingham, una pandilla de gánsters callejeros asciende hasta convertirse en los reyes de la clase obrera. Esta serie es la que les platicaba que estaba viendo con mi esposo, la verdad es que no suelo ver este tipo de series, pero esta en particular logró atraparme. Se las recomiendo.
3. Marsella Un cuento de poder, corrupción y redención con la ciudad portuaria francesa de Marsella como escenario. Roberto Taro, alcalde de Marsella de 25 años, se opone a su joven y ambicioso exprotegido. Yo normalmente elijo series francesas para practicar el idioma y mantenerme más o menos actualizada, pero esta serie promete y cumple, Gérard Depardieu es garantía.
4. Ahora mismo estoy viendo Valeria Valeria es una escritora que no está pasando por su mejor momento a nivel profesional y sentimental. La distancia emocional que la separa de su marido la lleva a refugiarse en sus tres mejores amigas: Carmen, Lola y Nerea. La verdad es que de pronto las series españolas me han atrapado, es por eso y por la parte de “escritora” que me pareció divertida la oportunidad de verla. Ya me contarás que te pareció a ti.
5. No podía soltar la lista sin lanzarles otra para practicar idiomas, en esta ocasión, el italiano; Les hablo de Summertime ó “A tres metros sobre el cielo” Inspirada en los libros de Federico Moccia. Summer es una joven que anhela abandonar su pequeño pueblo y ver el mundo. Cuando ella conoce a Ale, un motociclista rebelde, su mundo cambia drásticamente.
PODCASTS
1. Obviamente mi amor propio me hace comenzar con ¿Y si lo hablamos? además de ser un podcast en el que participo, me parece super entretenido, divertido y con invitados dignos de recomendar.
2. También quiero mencionarles el podcast de mi comadre Erika Tamaura, de quien ya les e hablado en blogs anteriores, ella esta estrenando sobre las horas en el que les lee su diario como bloguera, notas, columnas o blogs que ha escrito.
3. Dos hombres comunes El podcast en el que Andreas Ostberg y José Madero platican mostrando sus puntos de vista muchas veces opuestos por cultura, educación y tradición.
4. Rorro Echávez es un chavo que ha pegado fuertísimo con temas que orientan a los jóvenes a un estilo de vida más optimista y centrado.
5. El podcast de los sueños El podcast de Belen Canalejo mejor conocida en España como Balamoda, youtuber, escritora, fashionista y ahora podcaster. Tiene temas también relacionados a la superación personal.
CANALES DE YOUTUBE:
1. Liziqi me parece un canal super artístico, relajante e inspirador. Tiene una forma de presentar la gastronomía China que inspira.
2. Yoga with Adriene es un canal del que ya les había hablado, da clases de yoga de una forma muy relajada y natural, creo que ha sido la que más me ha inspirado a moverme y hacer un poco de ejercicio en estos días de cuarentena.
3. MyLifeinaBullet siempre he amado las libretas y lo que se puede hacer con ella. Esta chica de Islandia muestra formas de llevarlas con mucha creatividad.
4. Jonna Jinton otra forma de expresar un estilo de vida tan artístico que me encanta. Paisajes, música, cultura y tradiciones de Suecia. Bellísimo!
5. Choki de este canal me enamoré desde que vi que preparó un pastel de chocolate de “kiki” mi animé favorito de studio ghibli. Así que no podía faltar en mi lista.
Y como se los había comentado en ese blog, sobre como paso mis días, me enamora cada día más la paz, la tranquilidad y las rutinas, por eso era de esperarse que mis listas de favoritos reflejaran un poco eso.
Espero sus comentarios sobre sus favoritos en cualquiera de los temas. Bonito inicio de semana!
Gris
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El álbum de fotos

Yo no fui una niña muy tranquila, como esas que pasaban sus días sentadas en un sillón pensando en la inmortalidad del cangrejo, muy por el contrario, siempre estaba creando juegos en mi mente, todo me funcionaba bien para jugar y divertirme; pero eso implicaba que rara vez estuviera en paz, por algo mi abuelo paterno me llamó “polvorita”.
Sin embargo, y para asombro de muchos, había ciertos momentos en los que sí lograba estarme más de 20 minutos sentada en un sillón y esto sucedía cuando veía los álbumes de fotos de la familia.Me encantaba ver felices a todos en esas típicas fotos de navidad, o las de cumpleaños… ver a los abuelitos y tíos cuando eran jóvenes o niños; me llenaba de ilusión.
Había fotos super chistosas porque los peinados y la ropa marcaban claramente las épocas en las que fueron tomadas y eran por supuesto tema de risas, luego había otras donde había tanta gente, que el reto era encontrar a alguien de la familia en ellas. También estaban las fotos de fiestas (que ni siquiera se sabe qué festejaban, pero salía gente en ellas que ni eran amigos, ni conocidos (esas personas incógnitas que no se sabe ni como llegaron ahí), y claro que no faltaban las de bautizos, primeras comuniones, quinceañeras y bodas, justo en éstas últimas yo siempre encontraba el momento para asegurar que sí había sido invitada (señalando a alguna niña que por supuesto no era yo), soñaba con haber estado en esas bodas, o en esos viajes y paseos. ¡Qué tiempos aquellos! Era un momento que de verdad disfrutaba un montón.
Y de pronto dejé de ver esos álbumes, dejé de tener esos momentos, las cámaras dejaron de ser tan necesarias y aparecieron los celulares; y nuevamente comenzamos a tomarle foto a todos y a todo (bueno hasta la comida tiene sus fotos ahora); el problema es que en este proceso perdimos la costumbre de hacer álbumes. Ciertamente algunas aplicaciones -como facebook- tienen un apartado en el que podes guardar fotos, incluso hay su propia sección de “álbum de fotos”, pero nunca se le pone el mismo cariño ni empeño que el que se les ponía a los de la infancia.
No digo que no existan hoy en día aplicaciones que te dan hasta diseños con los cuales jugar para hacer tu propio álbum, el problema es que, como nos lo dijo Adrián Zërmend: “tomamos fotografías que nunca imprimimos”, y los diseños de esos álbumes valen poco si tampoco nunca llegamos a imprimirlos. La verdad es que no había hecho tanta consciencia sobre este tema, como cuándo conversamos con Adrián en el episodio 13 del podcast. Les comparto aquí el link porque la verdad fue un episodio muy divertido pero además lleno de información interesante y algunos tips rápidos sobre fotografías y poses.
El punto al que quiero llegar, es que hay que recuperar ese hábito tan bonito que teníamos de imprimir las fotos, de hacer nuestros álbumes y de atesorar momentos y recuerdos que algún día, alguien en la familia valorará tanto como lo hemos hecho nosotros en su momento. Y si no fuera el caso de conservarlo para futuras generaciones, pues que sea para ti, para valorar los momentos tan bonitos que seguramente has vivido y que no se queden solamente en la mente y el recuerdo que con el paso del tiempo termina por borrarse.
Por último si quieren algunas ideas para poder imprimir álbumes digitales, chequen las recomendaciones que nos compartió Adrián:
1. Foto smile: “para imprimir tus mejores momentos”
2. Pixyalbum: “Tus mejores momentos en tus manos”
Ahora sí, ¡A materializar tus recuerdos!
Gris
Publicado en Estilo de vida

Vivir despacio

Me acuerdo cuando vivía corriendo, mis días comenzaban con el despertador sonando con el tiempo “justito” para arreglarme e irme al trabajo (rara vez desayunaba), salía a prisa, pero llegaba a tiempo; me daba 5 minutos de respiro antes de comenzar con mis labores, ajustaba mis actividades para trabajar en lo urgente y en lo importante, casi nunca me daba el tiempo para ver con calma lo que no era tan urgente ni tan importante.

Llegaba a la casa tarde, porque siempre salía una, dos o tres horas después de mi horario normal, si había quedado en ver a alguna amiga, tenía otra vez el tiempo justo para arreglarme y salir, los trayectos los hacía por la vía más rápida para poder llegar a tiempo pues nunca me ha gustado ser impuntual. Hacía listas de todas las cosas que tenía que hacer en la casa (limpiar, lavar, cocinar, doblar ropa, etcétera) para que no me faltara nada por hacer, pero siempre en el último momento posible. Revisaba tareas la tarde que necesitaba entregarlas, hacía las compras cuando de plano ya no tenía nada en el refrigerador, siempre a las prisas, siempre en las últimas.

Y hace 5 años cuando llegué a vivir a Querétaro, pensé que era una maravillosa oportunidad para bajarle, para desacelerar, todo se me hacía muy cerca (después de haber vivido 3 años en la Ciudad de México), así que no había prisa, podía manejar a una velocidad más baja y tomarme el tiempo que fuera necesario para ir a donde tenía que ir pero ahora disfrutando el trayecto y el momento.

No fue tan fácil como lo platico, porque estaba muy habituada al “corre, corre” pero era un ejercicio que quería hacer y que hasta ahora me ha servido mucho para hacerme más consciente de lo que tengo, de la vida que me rodea, disfrutar los momentos y trabajar en los “No urgentes y No importantes” para que esos “urgentes” no existan tanto.

Por supuesto que mis días siguen llenos de actividades (casi creo que incluso más que antes) pero ya no está el sentimiento de prisa, de desesperación que vivía de hacer las cosas a las últimas. Ahora mis estudios los hago diario, las tareas las reviso en el mismo día que se proponen, hay actividades que termino rechazando (aunque quiera hacerlas) prefiero decir que no, que tener que vivir con la angustia de decir que sí y no poder cumplir con ello.

Mis momentos de bordado, de acuarela, de lectura, de escritura, de estudio de idiomas y hasta de televisión o de escuchar podcast son momentos importantes para mí, ocupan espacios en mi agenda porque me hacen sentir muy bien conmigo misma, tengo la sensación de avanzar y aprender porque me doy el espacio, con tiempo, con calma.

Mi estilo de vida me ayuda, lo sé, mi esposo me ayuda, lo sé… pero creo que lo más importante es querer. Muchas veces tenemos todo para lograr nuestros objetivos pero si no lo deseamos, si no lo proponemos, mucho menos lo lograremos.

Ahora en este vivir despacio y tranquila, estoy retomando las recetas de antaño, las que se tomaban su tiempos (horas o días) y aunque mucho me digan que ya puedo ahorrarme tiempo con cosas pre-fabricadas, pre-cocidas; me he dado cuenta que no se compara con el sabor final del guiso, ni con la satisfacción de haberlo hecho. El fin de semana preparé un delicioso pozole con su previa elaboración del nixtamal, del cuál les contaré en otro post, porque éste ya quedó bastante largo.

Pero mientras quiero que nos quedemos con esta propuesta: de vivir más tranquilos, de desacelerar, pero sobre todo de valorar el aquí, el ahora, las actividades, las agendas llenas y los trayectos.

Nos seguimos leyendo, que tengas mucha salud y paz en este inicio de semana.
Gris